A veces la ciencia tiene que basarse en incógnitas, conjeturas, hipótesis o derivaciones y probabilidades matemáticas. Las ciencias blandas, en particular, como la psicología, la sociología o la economía son más propensas a este fenómeno porque la recopilación de datos objetivos reales es difícil o imposible.
En las ciencias duras, sin embargo, considere las teorías copernicanas sobre las órbitas planetarias. Su trabajo fue mayormente de razonamiento y no de datos. Más tarde, cuando Kepler analizó el registro de datos dejado por Tycho Brahe, confirmó algunas de las ideas de Copérnico, pero también demostró que estaba equivocado acerca de que las órbitas eran circulares. Cuando Isaac Newton mostró el trabajo de Johannes Kepler por Edmund Haley, Newton obtuvo la prueba matemática que concuerda con los datos de la órbita elíptica de Kepler.
Un caso similar son las suposiciones hechas por Newton que luego fueron modificadas por las pruebas de Einstein. Sólo más tarde se probaron algunas de las predicciones de Einstein y tuvo razón.
Pero realmente no se puede decir que Copérnico o Newton se equivocaron tanto como se puede decir que tenían datos inadecuados.
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Todos estos hombres fueron brillantes y fue y es el trabajo continuo de ellos y otros que nos llevaron a nuestra comprensión actual del universo y nos llevarán a más.
La imaginación y la intuición pueden ser aliados valiosos en la búsqueda de la verdad.