“La ciencia ajusta sus puntos de vista en función de lo que se observa”.
Esto es indudablemente cierto, ya que la observación es una parte vital del método científico. Sin embargo, puede haber algunas excepciones a esta regla. Contrariamente a la falsificación de Popper, las teorías no siempre se falsifican inmediatamente cuando una observación no parece ajustarse a la teoría existente. No muchas teorías habrían sobrevivido si ese fuera el caso. Más bien, a la ciencia se le da tiempo para reinterpretar las observaciones o para encontrar una manera de encajar la observación en la teoría ya existente. A veces, la teoría se ajusta ligeramente para incluir la observación, a veces la teoría es reemplazada por otra teoría, y a veces uno encuentra que la observación no contradice realmente la teoría en absoluto. Y a veces sigue siendo una pregunta abierta.
“La fe es la negación de la observación, para que la creencia pueda ser preservada”.
Esto es una generalización excesiva. Tristemente, muchos creyentes realmente niegan conscientemente las observaciones que parecen contradecir su fe o sus enseñanzas, y algunas veces simplemente pasan por alto esas observaciones. También hay que decir que muchos cristianos (o los de diferente fe) a menudo carecen de educación científica avanzada. Por lo tanto, cuando se enfrentan a los ateos (quienes por lo general saben mucho más sobre ciencia) con tales observaciones, se encuentran en una situación difícil. ¿Cómo entrarán en un debate científico sobre la evolución y el Big Bang, etc. versus la creación si no tienen idea de la evolución y el Big Bang? Así que negarán las observaciones, o, más exactamente, la interpretación de las observaciones (no creo que muchos nieguen directamente la observación en sí).
Ahora muchos cristianos “educados” tratan la ciencia y la fe en dos partes diferentes de sus cerebros. Hacen ciencia desde una perspectiva científica, y luego leen la Biblia desde una perspectiva de fe. Eso no es negar las observaciones científicas, pero es como vivir dos vidas diferentes.
Yo mismo (y, sin duda, algunos hermanos cristianos) trato de encontrar una manera de unir la ciencia y la fe. Es importante tratar la ciencia puramente desde una perspectiva científica, y también la fe desde una perspectiva puramente de fe, pero, por otro lado, creo que es importante pensar en las implicaciones que uno podría tener sobre la otra. No hace falta decir que no tengo todas las respuestas, y aún estoy aprendiendo mucho, pero creo que se puede obtener un inmenso beneficio con este tipo de pensamiento. Estoy convencido del método científico, pero también estoy convencido de mi fe. Pero de nuevo: ambos deben ser tratados por sí mismos, ¡la religión no debe influir en la ciencia o viceversa!