1. Pase algún tiempo con su estudiante, haciendo algo que él o ella disfrute. Construye una relación y diviértete. Esto puede ser tan simple como colorear una imagen con un niño de tres años, jugar un videojuego con un adolescente o tomar un café con un adulto. Tomarse el tiempo para forjar una conexión personal hará una gran diferencia en los resultados de aprendizaje.
2. Establecer un objetivo claro y medible. (Busque los objetivos SMART, si no está familiarizado con este acrónimo). Por ejemplo, “Al final de este término, Sammy podrá identificar el sujeto y el verbo en una oración simple”. O “Al final de esta lección, Sue podrá resolver un problema de resta de dos dígitos usando la técnica de la línea numérica”.
3. Averigua lo que tu estudiante ya sabe. Esto se llama pre-evaluación. Si Sammy ya puede identificar los sustantivos, puedes decidir enfocarte en los verbos. Si Sammy aún no puede distinguir entre palabras y letras, es posible que deba reconsiderar su objetivo. La falta de evaluación previa es uno de los errores de enseñanza más comunes.
4. Use el conocimiento preexistente de su estudiante y construya sobre él. “Sabes que diez menos que setenta es sesenta, así que, ¿cómo podrías averiguar qué once menos que setenta es?”
- World of Warcraft (videojuego de 2004): ¿Qué puedes aprender acerca de alguien jugando a World of Warcraft con ellos?
- ¿Deberíamos pasar nuestras vidas constantemente tratando de obtener todo el conocimiento que existe, o ser el maestro en una habilidad en particular solamente?
- ¿Qué papel puede asumir la tecnología para mejorar la experiencia de aprendizaje?
- ¿Deberían todos ser obligados a aprender matemáticas?
- ¿Qué trabajo preferirá? ¿Dónde se le paga mucho o dónde aprenderá algo?
4. Explica el concepto de muchas maneras diferentes. Decir está bien, mostrar es mejor, involucrar al estudiante es aún mejor. Hazlo divertido. Utilizar la tecnología, utilizar materiales concretos, cantar, bailar.
5. Relacionar la habilidad o el concepto con la vida real siempre que sea posible. La relevancia es buena.
6. Dar muchos comentarios. Tenga en cuenta, no he dicho alabanza. La retroalimentación informa al estudiante lo que está haciendo correctamente y lo que debe hacer a continuación. “Sabías que ‘patear’ era el verbo porque tenía ‘ing’ al final. Esa es una buena estrategia. Ahora debes reconocer los verbos que no terminan en ‘ing’. Mira si puedes encontrar otra palabra de acción en el texto”.
7. Dar muchos elogios, también. Todos necesitamos un poco de aliento de vez en cuando.
Espero que esto te ayude y que disfrutes tus primeras experiencias de enseñanza.